Hoy, miles de haitianos huyen de la violencia de las bandas, un conflicto alimentado por un constante flujo de armas, buscando en la república dominicana lo que su propio país ya no puede ofrecer: seguridad, trabajo y salud. Sin embargo, al cruzar esa frontera, se enfrentan a un Gobierno que ha hecho del control migratorio su bandera, argumentando la soberanía nacional, mientras miles de desplazados buscan una oportunidad de vida mejor.